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Medio Rural clona cepas autóctonas para potenciar la calidad de los vinos tintos gallegos y para combatir plagas y enfermedades

por Vm - 20/04/2008
Campo de Brancellao, donde se han seleccionado 21 cepas para esta investigación.
Las variedades tintas autóctonas fueron desplazadas por las foráneas durante el último siglo, si bien en la actualidad, el sector vitivinícola gallego se interesa de nuevo por lo autóctono para resaltar la tipicidad de los vinos tintos. Lo asegura la Consellería de Medio Rural, que en respuesta a esta demanda, desarrolla en la actualidad la selección clonal de cuatro variedades autóctonas tintas, que son el Brancellao y Sousón en la la finca de Leiro (Ourense); así como el Espadeiro y Caíño Tinto en la finca de Ribadumia (Pontevedra).

 

 

En la actualidad, ya concluyó la fase de preselección, que implicó un amplio trabajo de campo que llevó a los investigadores a buscar las mejores cepas de cada variedad, y ahora se está realizando el injerto y la multiplicación de los ejemplares con mejores condiciones en dos fincas experimentales.

 

En el proceso de selección, según Medio Rural, los investigadores tuvieron en cuenta criterios sanitarios, agronómicos y enológicos.

 

Para continuar la investigación, los expertos cultivarán los clones en las mismas condiciones que las cepas madre, para comparar su comportamiento en iguales circunstancias. En todo caso, habrá que esperar un mínimo de cuatro años para que comiencen a producir en las fincas experimentales. Luego, los investigadores iniciarán el estudio de parámetros agronómicos, sanitarios y enológicos que permitan seleccionar los ejemplares de mayor calidad, lo que supondrá otros tres años de trabajo.

 

El director xeral de Investigación, Gonzalo Flores, afirma que el objetivo final de esto es "proporcionarlle aos viticultores as mellores plantas de cada variedade, tanto dende o punto de vista produtivo e enolóxico coma sanitario".

 

Así, los clones seleccionados finalmente serán puestos a disposición de los viticultores como material certificado por los viveros, lo que implica que no presentan enfermedades y virosis. Será, pues, un material con garantías sanitarias y de calidad.

 

Al igual que ocurre con los vinos blancos, explicó Gonzalo Flores, ahora se intenta recuperar, seleccionar y potenciar castas autóctonas para obtener vinos tintos de más calidad y tipicidad. Algunas de éstas, como el Sousón y Brancellao, tienen una maduración más tardía que la Mencía, por lo que puede adaptarse mejor a un previsible incremento de las temperaturas. También, pueden verse favorecidas por el retraso del inicio de las lluvias en otoño.

 

Los procedimientos de la selección clonal no son nuevos en Galicia, pues para mejorar la calidad de los vecinos, ya se iniciaron estas técnicas con las variedades autóctonas blancas y se seleccionaron clonalmente cinco (Treixadura, Torrontés, Dona Branca, Godello y Loureira). También ocurre lo mismo con una casta tinta, la Mencía, de la que existen dos clones.

 

Esta técnica se está extendiendo en Galicia desde los últimos años, centrada especialmente en las variedades que los viticultores comenzaban a demandar y que aportaban cualidades como el color, taninos (compuestos polifenólicos que a consumo moderado ayudan a mantener limpias las arterias) y acidez.

 

 

Los análisis de laboratorio de las cepas y los vinos se realizan en la Estación de Viticultura e Enoloxía de Galicia, en Leiro (Ourense).


"Patrimonio xenético"

 

Desde la Consellería de Medio Rural afirman que la selección clonar de variedades autóctonas suponen "a compilación dun importante patrimonio xenético". En la primera fase del proceso, los investigadores emprenden la búsqueda de cepas viejas por diferentes lugares, la mayoría centenarias, porque se entiende que la edad implica resistencia y buenas condiciones genéticas.

 

Esto obligó a realizar un trabajo muy exhaustivo, según la investigadora Emilia Díaz, que afirma que fue necesario "un contacto directo cos viticultores, que remitiron aos investigadores as cepas cultivadas en moitos casos polos seus avós ou bisavós". A esto se suma que se trata de variedades cuyo cultivo fue minoritario durante décadas.

 

En todo caso, una vez localizadas las cepas, todas fueron marcadas e investigadas 'in situ'. En la fase de preselección se estudiaron 107 cepas de Brancellao, 70 de Sousón, 37 de Caíño y 22 de Espadeiro. Del total, se seleccionaron posteriormente los mejores ejemplares: 9 cepas de Caíño tinto, 6 de Espadeiro, 21 de Brancellao y 8 de Sousón.

 

Estas cepas madre están siendo injertadas y multiplicadas en dos fincas experimentales, convirtiéndose en bancos de clones con un importante patrimonio de reserva genética, explican desde Medio Rural.

    
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