| Una nueva vacuna dirigida a prevenir una de las modalidades del mal
de la lengua azul, el serotipo 8, reducirá esta primavera el riesgo de
infección en la cabaña ovina y vacuna de Galicia. Dos tipos de
mosquitos, de la familia de los ‘Culicoides’, son los transmisores de
las dos variantes más preocupantes de una dolencia vírica que afecta
especialmente a ovejas y vacas. La comunidad gallega registró dos
episodios entre noviembre y diciembre en tres reses adquiridas en el
País Vasco y Alemania, respectivamente.
Los investigadores ultiman estas semanas las pruebas que validarán
este mecanismo de defensa para los animales más susceptibles antes de
que las temperaturas sean más elevadas y, por tanto, aumente la
presencia de vectores. Un laboratorio tiene que completar toda una
serie de pruebas sobre la seguridad de una vacuna y el periodo de
duración de su inmunidad.
Y las perspectivas son buenas, según señala el catedrático de
Sanidad Animal de la Universidad Complutense, José M. Sánchez-Vizcaíno.
“Están terminando los últimos ensayos para que la vacuna sea liberada y
utilizada, en las próximas semanas ya dispondremos de ellas”, avanza
tras apuntar que los primeros resultados auguran una gran eficacia de
este remedio para evitar el serotipo 8.
De los 24 tipos de virus registrados, en la Unión Europa (UE) sólo
se tiene constancia de seis y son los serotipos 1 y 8 los que más
inquietan a las autoridades sanitarias. La campaña de vacunación para
prevenir el tipo 1 se inició en otoño, poco después de que los
laboratorios validaran este mecanismo de defensa para aplicar a las
cabañas ovina y bovina.
La perspectiva es, a juicio del catedrático de Sanidad Animal,
optimista, siempre que se concluya la vacunación del serotipo 1 antes
de la llegada de la primavera y verano. “Si no se llega a vacunar, el
riesgo será de medio a medio alto en Galicia”, sostiene. Y las
garantías serán mucho mayores en cuanto se disponga de una defensa para
la modalidad 8 de este virus.
La dolencia de la lengua azul en España se detectó a mediados de
2000 en las Islas Baleares. Poco después, se advirtió la incidencia de
otra variedad del virus, el serotipo 4, en la Península Ibérica. La
mayoría de los focos de este brote afectaron a explotaciones ganaderas
de Extremadura, parte de Andalucía, Castilla-La Mancha y Madrid. Hasta
el año pasado no se había dado ningún caso en la Cornisa Cantábrica,
que registró algunos brotes del serotipo 1 en el País Vasco y, a
inicios de 2008, en Cantabria, donde varias reses resultaron infectadas
por el serotipo 8.
“Dada la distribución del vector en la zona cantábrica y también en
Galicia es probable que pudiera llegar la enfermedad aquí”, augura
Sánchez-Vizcaíno. Sus palabras se suman a las de otros expertos que han
advertido de la proliferación de organismos patógenos procedentes de
otras regiones a consecuencia del progresivo aumento de las
temperaturas, una tendencia que atribuyen al cambio climático.
“Favorece la actividad de enfermedades ligadas a vectores y
relacionadas con migraciones y movimientos de animales silvestres”,
asegura Sánchez-Vizcaíno.
Riesgo medio
El riesgo de que se produzcan brotes entre primavera y verano de
lengua azul en Galicia es “medio o medio alto”, a juicio del
catedrático de Sanidad Animal. Apunta que los mosquitos ‘Culicoides
imícola’, causante del serotipo 1, y el ‘Culicoides obsoletus’, del 8,
han ido multiplicando su radio de acción en los últimos años dadas las
propicias temperaturas. Permiten que los vectores “colonicen zonas que
antes no podían” debido a la humedad y el frío propio de esas regiones.
Y estos mosquitos actúan como “amplificadores” del virus, es decir, no
sólo contribuyen a su propagación en otros territorios, sino que elevan
el riesgo de que la dolencia se desarrolle en el ganado.
“Con aumentos de entre 3 y 5 grados, la multiplicación del virus es
mucho más efectiva”, mantiene, tras insistir en su que existe una
“relación directa” entre la subida de la temperatura y la detección de
mayores problemas sanitarios. |