| Las industrias lácteas, primeros compradores y productores tienen
tres meses de plazo para presentar a la Consellería de Medio Rural los
métodos de control que aplicarán para asegurarse de que su leche está
libre de antibióticos y no sobrepasa los límites permitidos de células
somáticas y gérmenes.
Los denominados ‘autocontrois’ deberán realizarse ya a partir del
inicio de la campaña láctea 2008, que se iniciará el próximo 1 de
abril. Así lo manifestó hoy en Santiago el director xeral de Calidade
Agroalimentaria, Antonio Oca, antes de reunirse con los agentes
implicados en la primera recogida y transformación de leche que operan
en Galicia para explicarles los detalles de la medida.
Esta competencia recaía hasta la fecha en la Administración gallega,
que se encargaba de tomar muestras y enviarlas para someterlas al
análisis del Laboratorio Interprofesional de Galicia (Ligal). Desde
abril, esta labor será responsabilidad de las empresas de recogida y
transformación, así como de los ganaderos. Medio Rural seguirá actuando
sobre un 2% de las explotaciones lácteas gallegas, seleccionados de
modo aleatorio, para controlar la calidad de su producción.
A mayores, la Xunta supervisará y autorizará los sistemas de control
que articulen y les remitan los primeros compradores, industrias
lácteas y productores para su posterior aplicación en las explotaciones
o en el proceso de recepción y tratamiento de la materia prima. La
aprobación de Medio Rural dependerá de si esos planes de vigilancia de
la calidad se ajusten a la normativa europea y estatal.
La evaluación de la Administración autonómica se fundamentará en la
directiva comunitaria específica y en el Real Decreto que regula desde
2004 la recogida, almacenamiento y comercialización de leche cruda. La
normativa estatal, que dio lugar al sistema denominado Letra Q, ya
garantizaba la trazabilidad de la leche desde el ganadero al consumidor
final, como reiteró el director xeral.
“É para establecer os controis que garanten que non sae da
explotación ningún leite que non cumpra os requisitos que esixe a
calidade e a sanidade do mesmo e que non entra na cadea alimentaria”,
explicó Oca.
En caso de que las muestras analizadas detecten una presencia de
antibióticos, células somáticas o gérmenes superior a la establecida,
la industria láctea o explotación tendrá un plazo de tres meses para
subsanar ese problema de calidad y recuperar los parámetros exigidos
mediante la aplicación de un plan de autocontrol específico que les
marcará la Administración gallega.
Si esa situación no se corrige, la leche producida en esa granja o
recogida por una determinada empresa sólo podrá reservarse para la
elaboración de quesos cuyo proceso de maduración supere los tres meses
(60 días) o que se someta a procesos térmicos. En todo caso, según
aclaró Oca, poco diferirá de las medidas de control que se venían
aplicando hasta la actualidad y que garantizan que “o leite galego é de
primeirísima calidade, e, ademais de selo, demostra que o é”, aseguró. |