|  | | | | | Las quemaduras en la cocina son los accidentes más comunes en el hogar.SILVIA RUEDA | | | |
Los accidentes domésticos registrados cada año en Galicia empiezan a cuestionar la veracidad de la frase hecha que sentencia aquello de que "como en casa, en ningún lado". Y es que no hay que fiarse, porque nadie está libre de estos percances, que pueden esconderse en lugares tan variopintos como la cocina, el altillo de las escaleras o la piscina.
Así lo confirman los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) el pasado 29 de abril, al desvelar que un total de 620 personas perdieron su vida en 2006 a causa de ahogamientos, caídas, quemaduras, y envenenamientos involuntarios. Los más de 600 siniestros podrían verse incrementados, si se tiene en cuenta que la tabla informativa incluye a mayores un apartado denominado "otros accidentes" -cuya tipología no se especifica- que sesgaron 138 vidas más en la comunidad.
El INE no especifica cuántas de estas caídas y quemaduras mortales se produjeron en el trabajo aunque, con toda probabilidad, no alcanzan el centenar si atendemos al Boletín de Estadísticas Laborales (BEL) del Ministerio de Trabajo, que cifró en 97 las personas fallecidas por accidente laboral en Galicia durante el pasado año, 21 de ellas "in itinere", al acudir o regresar del trabajo.
Acostumbrados a las relativas consecuencias que, afortunadamente, tienen en la mayoría de los accidentes domésticos, su repercusión social suele ser limitada. Mientras, la dura realidad los señala como responsables de un elevado porcentaje de las 1.490 defunciones registradas en la comunidad gallega por causas "externas", es decir, ajenas a una enfermedad, durante el 2006.
Más ahogamientos que accidentes de tráfico
Con un alto índice de mortalidad si no se actúa a tiempo, los datos publicados recientemente por el INE alertan del elevado número de muertes registradas en Galicia a causa de ahogamientos accidentales. En 2006, perdieron la vida 419 personas por este tipo de percances. En el mismo período temporal, un total de 346 ciudadanados -73 menos- fallecieron en accidentes de tráfico ocurridos en las vías gallegas, ocupando las agendas políticas y el debate público.
El ahogamiento tiene un alto índice de normalidad si sus consecuencias no se frenan a tiempo, pero la piscina no es el único lugar con peligro de la casa. También hay que tener cuidado con las escaleras.
De hecho, el informe del INE sitúa las caídas como la segunda causa de mayor mortalidad en el ámbito doméstico, ya que fueron 130 las personas que fallecieron tras una caída accidental. Un total de 42 corrieron la misma suerte tras envenenarse por el consumo de psicofármacos, drogas de abuso y otras sustancias, y 29 personas murieron a causa de accidentes provocados por fuego y humo.
En la cocina no se juega
Dentro del hogar hay espacios más peligrosos que otros. Las escaleras son un buen ejemplo, pero las asociaciones de consumidores alertan, sobre todo, de los riesgos que entraña la cocina, una estancia con suelos resbaladizos, repleta de aparatos eléctricos, utensilios cortantes, y productos tóxicos.
Asimismo, estos colectivos sitúan a los niños y a los mayores de 65 años como los segmentos de la población más vulnerables y propensos a sufrir accidentes domésticos. La Xunta parece coindidir con este diagnóstico, asegurando que, en Galicia, los percances del hogar provocan anualmente más de 6 muertos por cada 100.000 niños de entre 0 y 14 años.
La principal causa de siniestralidad infantil dentro del hogar son las intoxicaciones, y prácticamente todas se producen de forma accidental. Según el Instituto Nacional de Toxicología (INT), los principales productos implicados en intoxicaciones de menores son los medicamentos, seguidos de cerca por los productos de limpieza, y un poco más lejos por los cosméticos y los productos del hogar.
Frente a ello, tanto la Administración como las asociaciones en defensa del consumidor parecen estar de acuerdo en que sólo hay una solución: implantar la cultura preventiva a través de campañas destinadas a niños y mayores. Cuidarse también es cuestión de aprendizaje y pequeños gestos. A veces, basta con colocar una alfombra en el baño o guardar unas tijeras para evitar una tragedia. |