|  | | | | | Sólo el 5 por ciento del material procedente de la demolición entra en plantas de valorización. | | | |
La valorización de los residuos es uno de los retos de una sociedad que, año tras año, ha ido aumentando su basura, procedente de muy diversos ámbitos. En el caso de la construcción, el 'boom' urbanístico registrado en la comunidad en los últimos años ha derivado también en un incremento importante de los residuos procedentes de la construcción y la demolición (RCD), que ya rondan los dos millones de toneladas anuales. Los propios empresarios del sector agrupados en Arcodega (Asociación de Recicladores de residuos de la construcción y demolición) consideran que la mayor parte de estas toneladas se gestionó de forma inadecuada, lo que además de incumplir las normativas vigentes al respecto, supone un despilfarro de materiales.
El caso es que en la actualidad, según los datos que manejan estos, apenas el 13% de los residuos de construcción y demolición que se realizan de forma controlada son reciclados; claro que si se tienen en cuenta todos los RCDS que genera la comunidad, la cifra no alcanzaría el 5% de reciclaje.
Frente a esto, ponen sobre la mesa las cifras de valorización de las plantas de tratamiento, pues también se habla de un 5%, aunque este porcentaje se corresponde con el del material que entra en este tipo de instalaciones y que no es recuperado.
Si la constitución de este colectivo respondió a la necesidad de combatir las escasas cantidades de residuos que llegaban a las plantas de valorización, los datos a día de hoy apuntan a que esta lucha sigue vigente, pese a que van en aumento las superficies industriales destinadas a este tipo de empresas, de carácter público o privado.
En la actualidad, está en fase de construcción una planta en el municipio ourensano de Xunqueira de Espadañedo, que supone una inversión de 635.557,37 euros. Hay más proyectos en fase de estudio, si bien los datos aportados por la Consellería de Medio Ambiente indican que, en la actualidad, son 44 las plantas de valorización o eliminación de este tipo de residuos cuya construcción está acabada, la mayoría (25) de iniciativa privada.
En conjunto, y a juicio de los recicladores, éstas serían suficientes para afrontar los objetivos marcados en materia de tratamiento de este tipo de residuos, que parten de que la valorización se sitúe en el 60%, para seguir a partir de ahí un incremento paulatino que permita alcanzar el 100%. Meta que, en todo caso, no parece que se logre a corto plazo, teniendo en cuenta que en la comunidad gallega no pasan por este trámite, en la actualidad, ni el 20% de los escombros y demás elementos procedentes de la construcción.
Por provincias
La distribución de las plantas de valorización o eliminación de residuos tienen un reparto desigual en las provincias, al igual que la capacidad del vaso de vertido, si bien en conjunto se sitúa en una cifra próxima al escombros generados, pues está próximo a los dos millones de metros cúbicos, que equivalen a otras tantas toneladas de este tipo de basura.
Entrando en el reparto provincial, A Coruña acapara casi la mitad de estas instalaciones (hay 21), que a su vez se reparten en 16 concellos, que en conjunto suman una capacidad de casi un millón de metros cúbicos, o lo que es lo mismo, toneladas.
Lugo, de acuerdo con datos facilitados por Medio Ambiente, dispone de doce instalaciones de estas características, distribuidas por diez municipios. En conjunto, la capacidad para la recogida de residuos se sitúa por encima de los 600.000 metros cúbicos.
Cerca se encuentra con Pontevedra, con una capacidad de 538.685 metros cúbicos repartidos en nueve plantas, situadas en ocho concellos. Finalmente, Ourense puede recoger 37.112 metros cúbicos en dos plantas ubicadas en otros tantos ayuntamientos.
En todo caso, del total de plantas ya construidas, no todas se encuentra en la actualidad en fase de explotación. De hecho, de las 44 existentes existen ocho que no funcionan por diferentes causas. Seis de ellas se encuentran en trámite de autorización de la actividad, cuatro de ellas instaladas en Lugo (Forcarei, Lourenzá, Lugo y Quiroga) y las dos restantes en A Guarda y Valga (Pontevedra).
Caso diferente es de las dos restantes que no están en funcionamiento. En este caso, son las situadas en Sanxenxo (Pontevedra) y Vilalba (Lugo), ambas de promoción pública, que actualmente carecen de explotador, por lo que ni se ha pedido la autorización para su puesta en funcionamiento, a pesar de que las obras concluyeron en 2007 y 2005, respectivamente, según los datos que maneja la Consellería de Medio Ambiente.
7,5 millones de fondos de cohesión
La creación de 19 de estas plantas de valorización o eliminación de residuos de la construcción y la demolición, las de promoción pública, implicaron una inversión de 7,5 millones de euros, procedentes de los fondos de cohesión.
Se da la circunstancia de que dos de las más costosas, las de Sanxenxo y Vilalba, que implicaron un gasto superior a los 600.000 euros, son las que carecen actualmente de explotador. |