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Un camino sin peregrinos no es un camino

por Vm - 13/04/2008
Miles de peregrinos hacen cada año el Camino de Santiago.
Si hubo alguien que dedicase su vida al Camino de Santiago, ese fue Elías Valiña Sampedro. Este cura lucense pasó alrededor de treinta años de su vida dedicados a dar a conocer la historia de tan famosa ruta, que alcanzó su gran auge en el año Xacobeo 1993. Valiña es recordado por ser la primera persona que se encargó de señalizar el trayecto con las ya míticas flechas amarillas.

Ahora, con el libro 'Elías Valiña, o valedor do Camiño 1959-1989', presentado en la Casa de Galicia de Madrid, se retrata y se hace una biografía de este personaje tan valioso para la memoria gallega. Para Luís Celeiro, profesor y jefe del Gabinete de Comunicación de la Universidad de Santiago de Compostela, además de autor del libro, “defender el Camino de Santiago es defender la identidad propia de los gallegos y de todos los pueblos que atraviesa”. El libro, editado por la Sociedad Anónima de Xestión de Plan Xacobeo y la Consellería de Innovación e Industria, supone una nueva aportación a los alrededor de dos centenares de trabajos literarios sobre la ruta promovidos por la Xunta de Galicia.

Valiña fue sacerdote en la localidad luguesa de Cebreiro durante treinta años (1959-1989). Según Ángel Luis Barrera, presidente de la Asociación Española de Amigos del Camino de Santiago, “era un cura muy sui géneris al que el obispo no le podía ver y él tenía la habilidad, como buen gallego, de sonreír con displicencia para hacer finalmente lo que quería. Se propuso dar a conocer la realidad a aquellos pueblos y gentes olvidados. Elías fue un hombre luchador. Era un hombre libre y sólo los hombres libres son capaces de hacer el milagro de la revitalización del Camino de Santiago”.

Valiña lo logró, y ahora, en el vigésimo aniversario de la declaración del Camino como Primer Itinerario Turístico Cultural Europeo y del primer congreso internacional de asociaciones jacobeas (celebrado en Jaca, Aragón), se le rinde tributo con este libro que narra como este cura trató de buscar el hechizo que cautiva a los peregrinos. “Elías Valiña se empeló a fondo para recuperar el Camino. Es un mito más ahora de la mitología del Camino de Santiago. Un mito que recuperó el mito”, manifiesta Alfonso S. Palomares, director de la Casa de Galicia de Madrid. Para Barrera, “Valiña nos puso al día desde un planteamiento práctico: no hay camino si no hay peregrino”.

Valiña (1929-1989) nació en Mundín, desde los 12 años cursó estudios teológicos y se ordenó cura en el Seminario de Lugo y toda su carrera la llevó a cabo en el municipio de Cebreiro. Asimismo, se doctoró con un estudio histórico-jurídico acerca del Camino, presentado en la Universidad Pontificia de Salamanca. Esta tesis fue galardonada con el premio Antonio Nebrija del Patronato Menéndez Pelayo del Centro Superior de Investigaciones Científicas. En la Universidad de Comillas estuvo matriculado en Derecho Canónico y se licenció en 1959. Por otro lado, Valiña fue también el hacedor del Boletín del Camino de Santiago, una publicación periódica de la que se editaron un total de trece números entre los años 1985 y 1987. Se distribuía por correo fotocopiada e informaba del acontecer diario en el Camino Francés, una ruta a la que se sentía profundamente ligado por sus conocimientos culturales entre los que destacaban sus varios títulos de traducción de la lengua gala. Esta publicación dio paso a la revista Peregrino, que todavía se edita en la actualidad. No obstante, Valiña fue también autor de varios libros de la misma temática y Comisario del Camino de Santiago, tras ser acordado de forma unánime en el Primer Encuentro Jacobeo de Compostela.

Valiña falleció en Lugo, en el hospital de Calde, en noviembre de 1989, posiblemente víctima de dos tumores celebrales y pus en el pulmón, cuando ya tenía gran parte del Camino Francés delimitado y señalado con flechas amarillas, realizadas con pintura regalada por un constructor al que le había sobrado tras pintar las líneas de la carretera. Según Luís Celeiro, “murió pocos años antes de que se produjese la gran invasión que el mismo anunciara cuando andaba por los Pirineos señalando el Camino. Muchos piensan que el Xacobeo de 1993 fue el mejor homenaje que le pudo tributar la sociedad a este cura singular, visionario, intelectual y, ante todo, promotor del Camino de Santiago”.

Por su parte, Luís Celeiro, autor del libro, es en la actualidad jefe del Gabinete de Comunicación de la Universidad de Santiago de Compostela, donde también ejerce como profesor. Celeiro comenzó en 1985 sus estudios de Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid y recuerda con nostalgia cómo comunicó a su padre que quería ser periodista y éste le respondió que por qué no estudiaba una carrera. Finalmente, se licenció y trabajó como periodista de medios para diversas publicaciones.

    
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