|  | | | | | Miles de peregrinos hacen cada año el Camino de Santiago. | | | | Si hubo alguien que dedicase su vida al Camino de Santiago, ese fue
Elías Valiña Sampedro. Este cura lucense pasó alrededor de treinta años
de su vida dedicados a dar a conocer la historia de tan famosa ruta,
que alcanzó su gran auge en el año Xacobeo 1993. Valiña es recordado
por ser la primera persona que se encargó de señalizar el trayecto con
las ya míticas flechas amarillas.
Ahora, con el libro 'Elías Valiña, o valedor do Camiño 1959-1989',
presentado en la Casa de Galicia de Madrid, se retrata y se hace una
biografía de este personaje tan valioso para la memoria gallega. Para
Luís Celeiro, profesor y jefe del Gabinete de Comunicación de la
Universidad de Santiago de Compostela, además de autor del libro,
“defender el Camino de Santiago es defender la identidad propia de los
gallegos y de todos los pueblos que atraviesa”. El libro, editado por
la Sociedad Anónima de Xestión de Plan Xacobeo y la Consellería de
Innovación e Industria, supone una nueva aportación a los alrededor de
dos centenares de trabajos literarios sobre la ruta promovidos por la
Xunta de Galicia.
Valiña fue sacerdote en la localidad luguesa de Cebreiro durante
treinta años (1959-1989). Según Ángel Luis Barrera, presidente de la
Asociación Española de Amigos del Camino de Santiago, “era un cura muy
sui géneris al que el obispo no le podía ver y él tenía la habilidad,
como buen gallego, de sonreír con displicencia para hacer finalmente lo
que quería. Se propuso dar a conocer la realidad a aquellos pueblos y
gentes olvidados. Elías fue un hombre luchador. Era un hombre libre y
sólo los hombres libres son capaces de hacer el milagro de la
revitalización del Camino de Santiago”.
Valiña lo logró, y ahora, en el vigésimo aniversario de la
declaración del Camino como Primer Itinerario Turístico Cultural
Europeo y del primer congreso internacional de asociaciones jacobeas
(celebrado en Jaca, Aragón), se le rinde tributo con este libro que
narra como este cura trató de buscar el hechizo que cautiva a los
peregrinos. “Elías Valiña se empeló a fondo para recuperar el Camino.
Es un mito más ahora de la mitología del Camino de Santiago. Un mito
que recuperó el mito”, manifiesta Alfonso S. Palomares, director de la
Casa de Galicia de Madrid. Para Barrera, “Valiña nos puso al día desde
un planteamiento práctico: no hay camino si no hay peregrino”.
Valiña (1929-1989) nació en Mundín, desde los 12 años cursó estudios
teológicos y se ordenó cura en el Seminario de Lugo y toda su carrera
la llevó a cabo en el municipio de Cebreiro. Asimismo, se doctoró con
un estudio histórico-jurídico acerca del Camino, presentado en la
Universidad Pontificia de Salamanca. Esta tesis fue galardonada con el
premio Antonio Nebrija del Patronato Menéndez Pelayo del Centro
Superior de Investigaciones Científicas. En la Universidad de Comillas
estuvo matriculado en Derecho Canónico y se licenció en 1959. Por otro
lado, Valiña fue también el hacedor del Boletín del Camino de Santiago,
una publicación periódica de la que se editaron un total de trece
números entre los años 1985 y 1987. Se distribuía por correo
fotocopiada e informaba del acontecer diario en el Camino Francés, una
ruta a la que se sentía profundamente ligado por sus conocimientos
culturales entre los que destacaban sus varios títulos de traducción de
la lengua gala. Esta publicación dio paso a la revista Peregrino, que
todavía se edita en la actualidad. No obstante, Valiña fue también
autor de varios libros de la misma temática y Comisario del Camino de
Santiago, tras ser acordado de forma unánime en el Primer Encuentro
Jacobeo de Compostela.
Valiña falleció en Lugo, en el hospital de Calde, en noviembre de
1989, posiblemente víctima de dos tumores celebrales y pus en el
pulmón, cuando ya tenía gran parte del Camino Francés delimitado y
señalado con flechas amarillas, realizadas con pintura regalada por un
constructor al que le había sobrado tras pintar las líneas de la
carretera. Según Luís Celeiro, “murió pocos años antes de que se
produjese la gran invasión que el mismo anunciara cuando andaba por los
Pirineos señalando el Camino. Muchos piensan que el Xacobeo de 1993 fue
el mejor homenaje que le pudo tributar la sociedad a este cura
singular, visionario, intelectual y, ante todo, promotor del Camino de
Santiago”.
Por su parte, Luís Celeiro, autor del libro, es en la actualidad
jefe del Gabinete de Comunicación de la Universidad de Santiago de
Compostela, donde también ejerce como profesor. Celeiro comenzó en 1985
sus estudios de Ciencias de la Información en la Universidad
Complutense de Madrid y recuerda con nostalgia cómo comunicó a su padre
que quería ser periodista y éste le respondió que por qué no estudiaba
una carrera. Finalmente, se licenció y trabajó como periodista de
medios para diversas publicaciones.
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