|  | | | | | Roberto Verino, en el valle de Monterrei en Verín. | | | |
Es primavera pero parece verano. Con casi 30 grados centígrados de temperatura, el sol cae con fuerza sobre el fértil valle de Monterrei en Verín (Ourense). A poco más de media hora de la capital ourensana, un macizo montañoso permite a esta zona del sur gallego disfrutar de un clima muy agradable que en verano se hace menos llevadero.
Llegar a la bodega Terra do Gargalo, propiedad de Roberto Verino, no resulta difícil. Basta con buscar el Parador Nacional, en la misma subida que da acceso a esta instalación hostelera descubres un edificio en forma de cubo que se integra a la perfección en el paisaje. A los pocos minutos aparece el afamado diseñador ourensano, sencillo pero impecablemente vestido, precisamente una de las premisas que aplica a sus diseños. La empresa de Verino da empleo a más de 600 personas y cuentan con una veintena de colaboradores que forman parte de su entorno más próximo. La producción de su bodega Terra do Gargalo es de alrededor de 200.000 botellas anuales, dedicándose un 9% a la exportación.
Hombre de negocios, diseñador y bodeguero de éxito, Verino explica orgulloso que, en su segundo viaje a América, Cristóbal Colón “se llevó en el barco vino de monterrey” porque “le parecía el mejor”, según se ha podido contrastar gracias al diario del descubridor del Nuevo Mundo, algo que, según el diseñador, avala la teoría de que Colón era gallego. Otro hecho curioso que nos descubre Verino es que los vinos californianos proceden de las cepas de esta comarca de Ourense, gracias a la labor del primer virrey de México y Perú, que se llevó plantas de esta zona para cultivarlas al otro lado del Atlántico.
Pregunta.- ¿Cómo logra usted mantenerse 25 años en el mundo de la moda con su propia marca?
Respuesta.- Es una mezcla de trabajo y de talento, no sólo mío, también de un gran equipo que ha estado conmigo durante estos 25 años... Trabajo, porque sin éste es imposible, ni llegar a ningún sitio, ni mantenerte en ningún sitio. Talento, porque éste es un negocio tan sofisticado que no basta sólo con trabajar, hay también que ser sensible a los cambios de gusto de una clientela cada vez más exigente. Hay que saber cambiar con ellos, incluso si me apura, sorprenderlos... Hemos dado con una fórmula mágica que combina una confianza ciega en el valor de la calidad y una apuesta coherente por el prestigio de la marca. Ésas son a mi juicio las claves del éxito.
P.- ¿Cuál es en estos momentos su mercado más importante?
R.- Sin ninguna duda, España. De modo paralelo, estamos haciendo trabajos importantes en mercados que para nosotros son nuevos porque estamos desde hace dos o tres años como México, que está funcionando muy bien, en los Emiratos Árabes y otros países de Europa como Grecia, queremos también abrir en los países Bálticos. Estamos iniciándonos en el mercado internacional, pero sin duda nuestro mercado es España.
P.- ¿Es importante para Roberto Verino tener clientes famosos?
R.- No se puede negar que la asociación de tu nombre a personas famosas, sobre todo si éstas son consideradas elegantes, es una ayuda mediática muy importante, pero nunca ha sido esa estrategia el objetivo de nuestra marca. Hemos invitado a nuestros desfiles a “famosos” con los que mantenemos una excelente relación -profesional o personal-, pero nunca hemos querido asociar deliberadamente nuestra marca a ningún famoso.
P.- ¿A qué grandes diseñadores admira Roberto Verino?
R.- Siempre me he manifestado pro Armani, como un hombre que ha cambiado la forma de vestir en el final del siglo XX. Lo admiro como diseñador y como gran empresario, que supo combinar muy bien la faceta de diseñador con la de hombre de empresa.
P.- ¿Cómo decidió dar el salto al mundo del vino?
R.- Es una circunstancia coincidente derivada de dos o tres claves. Por un lado, con mi familia, habíamos llegado a la conclusión de que sería muy interesante tener tu propia bodega, al estilo de los Chateau franceses. Además, al conocer con más detalle lo que sucedía en este ámbito, me dí cuenta de que al Valle de Monterrey, que ha gozado históricamente de unas referencias cualitativas indiscutibles, le faltaba voler a poner en valor el nivel de calidad de los vinos. Por otro lado, existía un deterioro en términos de imagen y producción y la agricultura estaba penalizada por diferentes circunstancias que habían degenerado y que hacían que sólo se preocupasen de hacer cantidad y no calidad. Así, a una cepa eran capaces de sacarles el máximo rendimiento, con cifras cercanas a los 30 kilos de uva por planta. Me parecía que estaba obligado a volver a recuperar ese nivel cualitativo de Monterrey, poniéndonos de ejemplo de lo que debería de hacerse. En noviembre hará diez años que montábamos esta bodega, siendo entonces el número 4 y hoy creo que son 22 bodegas y otras dos en proyecto. El entorno productivo de esta comarca está cuantificado en más de 3.000 hectáreas de viñedo de las que sólo 600 están acogidas a la Denominación de Origen. Esto significa que estamos desperdiciando un enormísimo potencial. Hemos conseguido recuperar prestigio, volver a ilusionar a los productores, generar proyectos nuevos, con visión de invertir, de apostar por la calidad y recuperar lo que fue un lugar de altísimo prestigio.
P.- De sus palabras deduzco que esta apuesta que usted hizo por esta zona de la Galicia interior ha sido un estímulo para que otras empresas decidiésen invertir aquí...
R.- No me cabe la menor duda. Si de algo nos hemos de sentir orgullosos es de haber logrado servir de ejemplo estimulante que busca en la calidad el futuro de esta comarca.
P.- ¿Qué vino gallego le gusta a Roberto Verino?
R.- Es difícil, porque hay muchos vinos buenos en Galicia. Para mí, ha sido muy edificante y muy ilusionante lo que ha hecho Terras Gauda, como ejemplo de una zona vitivinícola de las Rías Baixas que ha logrado servir de referente para muchos vinos en su zona.
P.- Dicen que en Galicia nos sobran virtudes pero que no sabemos vendernos ¿Qué opina de esta afirmación?
R.- Dicen bien. Lo lamentable de todo esto es que nos afecta en general a todo el país. Entiendo que eso puede ser una prueba más de la oportunidad que tenemos de alcanzar objetivos mucho más ilusionantes. Yo soy optimista y siempre me he mostrado ilusionado en desarrollar todo aquello que tenía potencial. Si con ese handicap hemos sido capaces de lograr tantas cosas, cuando consigamos hacer que nuestros productos se conozcan y se valoren, será más fácil. |