|  | | | | | Palmira junto a una de sus nietas y tataranietas. | | | |
La emoción hizo que Palmira Paramos Filgueira se levantase esta mañana a las siete y media. No es para menos. Hoy era un día muy especial para ella y su familia, su 106 cumpleaños. Aunque viendo la ‘marcha’ que tiene, uno le daría bastantes menos y seguramente más de una de las personas que estuvo en su casa firmaría ahora mismo para poder llegar a esa edad con tanta vivacidad.
No es la veterana gallega, porque el honor lo ostenta la rianxeira Pilar Fernández, que revalidó su merecido título de ‘supercentenaria’ el pasado mes de febrero, pero sí se mantiene como la ‘superabuela’, al menos de O Baixo Miño.
¿Cómo definir a Palmira? Quizás la mejor palabra sea ‘vivaracha’. A sus 106 años, esta mujer sigue viviendo sola en su casa en el barrio del Calvario, en Caldelas de Tui, “porque quero”. Todavía hace su comida, planta patatas y grelos, y tiene gallinas. Es un verdadero terremoto, aunque dice sonriente que “agora traballo pouco”.
Ante la pregunta de cuál es el secreto de su ‘juventud’ contesta que “matar non me vou matar, eh?”. De todos modos, confiesa que también tiene sus ‘achaques’ y, en ese sentido, “hai días que non me sinto tan ben”.
Tras 106 años de vida, habría que seguir contando muchas más cosas. Palmira tuvo dos hijos -uno de ellos falleció hace 9 años-, cuatro nietos, siete bisnietos y dos tataranietos (una ya tiene 12 años). Su hijo, Constantino Alonso Paramos, recuerda que Palmira y su padre estuvieron en la cárcel por culpa del contrabando de dos jabones. Ella también se acuerda de ello: “Para salir tiven que pagar 1.000 pesetas, e como non tiña os cartos vendín un monte”. A Constantino le gustaría que su mamá no trabajara tanto “porque ya tiene sus años”. De todos modos, sabe que es tarea imposible intentar convencerla de lo contrario.
| Al hijo de Palmira, Constantino, le gustaría que su madre "no trabajara tanto". |
Pero Palmira no piensa solamente en el trabajo. Ella es de las que no se pierde la ‘Festa da Rocha’, que se celebra el último domingo del mes de agosto. Familiares y vecinos comentan que el año pasado Palmira se quedó hasta las seis de la mañana. Por el baile y por los churros.
Aparte de los familiares y de los periodistas, Palmira recibió también la visita del alcalde de Tui, Antonio Fernández Rocha, que en esta ocasión le regaló, además de un ramo de flores, una nevera. Hace tres años, Palmira le pidió una radio “porque la que ella tenía se había estropeado”. El año siguiente, una televisión, y el año pasado una cocina de hierro. ¿Qué pedirá en el 107 cumpleaños? Ella misma lo contesta: “Una lavadora”. El regidor municipal, que destaca que Palmira es la persona más longeva del municipio, señala que “ella es una persona a la que le tengo mucho cariño, para mí es un miembro más de la familia”.
A todos los que estuvieron esta mañana en la casa de Palmira, ella no paraba de insistir que se tomaran algo para celebrar con ella el cumpleaños. Hubo tarta, empanada y rosca… ¡Feliz cumpleaños!
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