| |  | | | | | Maria do Ceo cantando y bailando Orvalhadas junto al maestro Armindo Fernándes. R.L. | | | |
Maria do Ceo dedicó el concierto de Goian, Tomiño, a su madre Adelia, que falleció el lunes 16 de febrero. La fadista se emocionó y lloró a la hora de dedicarle ‘Lavava no río Lavava’ de su disco Fado…e outras músicas (2004). Y en este CD se puede ver una dedicatoria encendida a su madre: “A miña nai Adelia, para que nunca ese frío da agua xelada daquel río en febreiro do ano 1966 nos volva a xelar indas que eu se¡ Nai, que se ponderas volverías a eses días de fame e frío pero moi felices para Ti”.
La fadista galego-portuguesa triunfó ante un público entregado que llenaba el auditorio de Goian (unas 400 personas) y que durante hora y media se volcó y compenetró con las músicas de María do Ceo. Asistió el concejal de cultura, Jesús Castiñeira, y la alcaldesa, Sandra González. El concello obsequió al término del concierto con un magnífico ramo de rosas blancas que encantó a la fadista.
María do Ceo hizo un repaso por toda su discografía. Vestida de negro interpretó canciones populares como ‘Negra Sombra’, ‘Camariñas’ o ‘A Rosalía’, éste último un poema de Curros Enríquez musicado por la propia fadista.
De su disco Vellas Lembrazas (1998) cantó ‘Lela’ (Alfonso R. Castelao/Carlos Núñez), un clásico en su repertorio además de otros temas como ‘Lisboa Antiga’ (J. Galhardo-Raúl Portela) y ‘Lágrima’ de Amalia Rodrígues y Carlos Gonçalves y la ‘María la portuguesa’ de Carlos Cano.
No flataron varios fados como ‘Fado da Señora’ de Dúas almas do Miño (2006) con letra de Moncho Borrajo y música de Arlindo de Carvalho que dedicou a súa musa Amalia Rodrígues.
Involucró al público en dos o tres temas, entre ellos la canción Rosa branca (Letra Rosende Dias y musica de José de Jesus Guimaraes), que cantó encantado a su compás. Sus músicos también estuvieron a la altura. El maestro Armindo Fernandes, que también acompañó a Amalia Rodrigues, con la guitarra portuguesa; Miguel Gonçalves, con la guitarra española y Filipe Pereira con el acordeón estuvieron geniales.
Terminó con su clásico Orvalladas de Hernán Correia y música de Arlindo de Carvalho. Además obsequió con un baile durante el tema a todos los presentes. Fue como una explosión de felicidad de la fadista en perfecta sintonía con su público. Después todavía habría ‘propina’ con un tema más, ‘Havemos de ir a Viana’ (Pedro Homen de Mello-Alain Oulman) con la ayuda del público.
Un concierto precioso en el que María demostró una vez más su gran voz y su don para transmitir sentimientos de alegría, de melancolía … al compás de sus temas. El público pudo llorar, reír y cantar en hora y media de concierto participando de los sentimientos que extraía de sus músicas.
|