|  | | | | | Ellas gallegas, ellos suizos. El intercambio 'rompe' cualquier barrera idiomática. | | | |
Los kilómetros pueden ser muchos, pero los intercambios acortan las distancias. Si no, que se lo digan a Kevin Carnegie y Paulus Asfaha, dos de los 23 estudiantes suizos de español que se encuentran durante esta semana en Salvaterra. El primero, un urbanita empedernido, no se cansa de decir “que es la primera vez que no tiene ningún edificio frente a sus ojos, sólo naturaleza”. El segundo confiesa que ayer incluso aprendió una frase en gallego, aunque ahora no se acuerde bien cómo empezaba.
Ante la mirada atenta de sus profesores, Gisele Comte y Jean Pierre Bichsel, Kevin, que al igual que Paulus tiene 18 años, cuenta que la experiencia que está viviendo “es muy buena porque se conocen otras realidades”. Kevin comenzó a aprender a hablar español hace 3 años y una de sus expresiones favoritas infelizmente no se puede transcribir. Mientras Paulus reconoce que lo que más le costó aprender fue el vocabulario relacionado con la comida.
Isabel Fernández, Sara López y Silvia García estudian en el IES de Salvaterra y expresan que a ellas les pasó algo parecido cuando estuvieron en octubre del año pasado en Suiza. Sara afirma que lo que más apreció en el viaje fue constatar las diferencias entre vivir en el campo o en la ciudad, mientras que Silvia indica que cuando regresaron del viaje echaban de menos los transportes “porque aquí parecemos Neanderthales, ya que necesitamos coche para todo”.
Todavía no han salido de marcha, pero Silvia adelanta que el viernes por la noche “se irán de fiesta” y el sábado saldrán por Ponteareas “primero porque no hay transporte y segundo porque Vigo es más caro”. Esta estudiante recuerda que la ‘movida suiza’ es un poco distinta a la española. Allá también hay discotecas, “que son muy caras”, de todos modos los jóvenes suizos prefieren los bares. Sin embargo, lo que más le sorprendió a ella y a los demás alumnos españoles fue que a las doce de la noche ya estuvieran todos en casa, “pero aprovechamos bastante”.
| Los profesores Jean Pierre y Gisele junto a Kevin, Paulus, Isabel, Silvia y Sara. |
Y no sólo los alumnos se llevan buenos recuerdos de los intercambios. Gisele Comte desvela que es la primera vez que un instituto de Ginebra consigue hacer un intercambio con un colegio español, “porque normalmente se hace con Italia y Alemania”. Dice que la experiencia “es muy interesante”, sobre todo por los contrastes que hay entre los dos países. Se refiere principalmente a las diferencias existentes entre la manera de vivir en el campo “porque abrir una ventana y encontrar tanta tranquilidad es algo que me encanta”.
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