|  | | | | | María José Álvarez García dijo que diariamente se reparten en Salvaterra entre 3.000 a 4.000 objetos ordinarios y más de 100 certificados. | | | |
Si ser cartero no es fácil, intente imaginarse el día a día del responsable de una unidad de reparto. Este es el caso de la asturiana María José Álvarez García, jefa de las unidades de reparto de Correos en Salvaterra, As Neves, Arbo, A Cañiza y Mondariz (que es donde está el puesto base). Bajo su responsabilidad directa se encuentran 36 carteros titulares.
María José Álvarez García, que ocupa ese puesto desde octubre del 2006, reconoció que en la Semana Santa de este año se produjo “algún retraso” en el envío de la correspondencia en Salvaterra, pero desde el pasado viernes “quedó todo a cero”. La jefa de Unidad de Reparto subrayó que el cartero urbano pidió dos días para resolver asuntos propios, de todos modos “otra persona” lo sustituyó. El problema es que, hace dos años, se cambiaron el nombre y la numeración de las calles y, “a pesar de las campañas que hicimos y del bando del concello”, todavía hoy hay muchos residentes que tienen dos o tres direcciones. Por esa razón, “la persona que sustituyó al cartero se sentía un poco perdida”. Esta responsable indicó también que el aumento de la plantilla, sobre todo en el reparto urbano, está pendiente de un estudio que hará Correos.
De las oficinas que se ocupa, la que tiene mayor volumen de envío es la de Salvaterra. Diariamente, los ocho carteros (7 en el rural y 1 urbano) reparten entre 3.000 a 4.000 objetos ordinarios y más de 100 certificados (urgentes, telegramas, burofax). Sólo el cartero urbano tiene que encargarse todos los días de entre 800 y 1.000 objetos.
| En esta imagen queda evidente las limitaciones que posee la antigua oficina de Correos en Salvaterra. |
María José Álvarez García trabajó 16 años como cartera. Primero en Asturias, después en Barcelona y en Vigo, donde conoció al hombre de su vida, lo que la llevó a quedarse por Galicia. Por eso, añadió que conoce “bien” la problemática de sus trabajadores.
Su mayor sueño en estos momentos es el traslado para la nueva oficina. No es para menos, la actual instalación –lo es desde el año 1974- es demasiado pequeña para abarcar el volumen de cosas y equipamientos. Algo tan sencillo como la clasificación de la correspondencia y demás paquetes se trasforma en un ‘campo de batalla’. “Contamos con unas mesas más apropiadas” y, de hecho, “ya la tenemos, pero está en la nueva oficina”.
|