|  | | | | | En octubre de este año hará un año que se construyó esta capilla. R.D. | | | |
Hay cosas que solo la fe puede dar una explicación. Rafael Lareo Rivero, un ponteareano que por agradecimiento a la Virgen de Fátima decidió hacer una capilla en la carretera PO-254 (Ponteareas-Mondariz), entre los barrios de Viñal y Gándara. El mes de octubre de este año se cumplirá el primer aniversario de esta capilla, a la que, según cuentan Lareo y una vecina, Rosalía Cuevas Pino, "todos los días paran coches para ver la imagen, dejar unas flores o encender algún cirio".
Rafael cuenta que sus problemas de salud comenzaron en el 2003 a raíz de un accidente de coche que sufrió hace 35 años, cuando regresaba de su jornada laboral "y desde ahí me falta una rótula". Empezó a tener unos dolores y no podría doblar la pierna "porque el hueso se fue gastando". Es cuando decide ir al Meixoeiro y tras hacerle unas radiografías se comprueba que había desgaste y que la solución era una prótesis.
Los médicos no le garantizaban que quedara bien, incluso le dijeron que podría perder la pierna. "Entonces, fui a la Iglesia de Fátima de Vigo y le pedí a la Virgen que si me curaba iria a Portugal y andaría de rodillas. También me comprometí a traer una imagen de ella para la Iglesia de Bugarín". Pasaron unos meses y, cuando le llamaron para la operación, Rafael asegura que el dolor había desaparecido y decidió que no se dejaría operar.
Evidentemente Rafael cumplió la promesa y se desplazó a Portugal, de donde trajo una imagen de un metro para la Iglesia de Bugarín. A pesar de ello, menciona que cómo seguía sintiéndose en deuda con la Virgen de Fátima "decidi hacer la capilla".
Pero una capilla no se hace de la noche a la mañana. "No no tenía dinero suficiente y la solución fue contar con la colaboración de otras personas", admite. Le ayudaron muchísimos aserraderos, como el que se encuentra en Confurco que le dio el Arco, o el de Canedo que le hizo la cruz. La empresa Covelo colaboró con la uralita, una fábrica de madera de la zona ayudó en la obra prestándole la grúa, Áridos Mendo contribuyó con cemento, Granitos de Galicia con el techo, incluso restaurantes de la zona, como el Restaurante Cuevas, "y en 15 días se construyó". Las colaboraciones no terminaron ahí, pues para comprarse la imagen de la Virgen de Fátima con los pastorcillos que se encuentra dentro de la capilla -que costó alrededor de 400 euros- "pedí ayuda a Construcción Regino Giráldez y Araujo Rial".
Aparte de las dificultades económicas para llevar a cabo esta iniciativa, Rafael recuerda que también tuvo problemas con la ubicación de la capilla, pero todo se solucionó y mejor de lo que él se lo esperaba porque, coincidencias de la vida, tras la capilla está la casa donde nació el protagonista de esta historia. También a su esposa al principio no le gustó mucho la idea "porque no quería que me metiera en líos; hoy está más que satisfecha".
Viaje a Honduras
Rafael tiene ahora con una nueva idea en la cabeza. En diciembre del año pasado se fue de viaje con su esposa al país de ésta, Honduras. Tras las conversaciones con el párroco de la Iglesia de Santa Ana, Francis Schiefer, decide llevar una imagen de Nuestra Señora de Fátima para este templo "porque ellos no la tenían". El problema es que ahora "el padre me dice que no puede seguir la Virgen allí porque la iglesia es de Santa Ana y entonces me sugirió que se hiciera una capilla". A Rafael le gustaría hacerlo, pero informa que el presupuesto es de 6.000 euros y de momento consiguió recaudar casi 2.000 euros.
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