|  | | | | | José Luis Arias se hizo cargo, durante 18 años, de la medición de los datos en el observatorio. R.D. | | | |
No es el hombre del tiempo, pero casi. Y eso que la tecnología le cambió recientemente las costumbres al padre José Luis Arias quien, hasta el año 2004, se encargó de hacer los registros manuales de los datos del observatorio meteorológico existente en el Convento de Canedo, en Ponteareas.
A sus 79 años, ese padre franciscano procedente de Palencia recuerda que si el convento cuenta con este observatorio, que desde hace un año transmite directamente los datos al Instituto Nacional de Meteorología en Madrid, es gracias a un sacerdote, José Costoya Garea, "que fue profesor mío de matemáticas y astronomía y lo solicitó". La debilidad de este cura por los observatorios venía de lejos, "pues cuando estuvo en Tánger también allí creó un observatorio meteorológico". Según cuenta Arias, el padre José Costoya Garea "no se cansaba de explicar estas cosas".
José Luis Arias no se acuerda con exactitud los años que tiene el observatorio meteorológico de Canedo, pero manifestó que a partir del año 1937 se comenzó a recoger diariamente los datos para el Centro Meteorológico de A Coruña. En algunas ocasiones hubo que reponer los termómetros y se reparó la vieja garita. Cuando se produjo el cambio de ubicación, "y a pesar de que la garita había sido bien reparada", desde A Coruña enviaron otra.
El actual observatorio meteorológico se diferencia de su antecesor sobre todo por ser más moderno, contando también con una pequeña placa solar. El Centro Meteorológico de A Coruña se encarga de hacer, a cada tres meses, una revisión de esta estación meteorológica, "que aparte de la que hay en Peinador, creo que es la única existente en la zona", recalcó.
Hasta el año 2001, el observatorio estuvo ubicado en una zona de la finca del convento. Allí había una garita con los termómetros, la veleta y el pluviómetro. José Luis Arias se hizo cargo durante 18 años de recoger todos los días las temperaturas mínima y máxima, "haciendo una visita a las 9.00 de la mañana". Después, tenía que apuntar también en una tarjeta sí había escarcha, rocío, entre otras cosas.
Para el padre Arias "lo más complicado era enviar las tarjetas", algo que se hacía mensualmente, principalmente porque había que sacar una media de todos los datos. De todos modos, reconoció que le gustaba 'este trabajo' y todo lo que suponía para el convento contar con un observatorio. "Hubo un tiempo en que la televisión de Ponteareas daba diariamente la previsión meteorológica, informando sobre las temperaturas y si iba a llover", añadió. Otros ejemplos de interacción con el medio, los estudiantes que solían acudir al convento para hacer algún trabajo e incluso personas que venían a pedir justificados para los seguros "por si en el día que se produjo el accidente había llovido", explicó.
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