|  | | | | | El último plazo por la Xunta para dar las llaves a los propietarios finaliza la próxima semana. | | | |
Los propietarios de las 18 viviendas de protección oficial (VPO) del Edificio 9 de la calle Castelao, en A Cañiza, están entre preocupados y enfadados, ya que llevan seis meses esperando que la Xunta les dé las llaves para que puedan mudarse. La última respuesta dada por el ente autonómico es que la próxima semana tendrán las llaves, algo que los afectados no creen.
Este es el caso de la propietaria de una de las viviendas, que prefiere no identificarse. Cuenta que todos los propietarios recibieron una carta comunicándoles que entre el 24 y el 28 de marzo de este año recibirían las llaves “y por esa razón adelanté mis vacaciones, al final me gasté las vacaciones y no pude hacer la mudanza”.
Esta propietaria afirma que inicialmente había problemas con las ventanas “porque dejaban pasar agua para el interior de las viviendas y tuvieron que cambiárselas”. Ahora, “dicen que el problema es el tanque de propano que instalaron en una zona verde, la verdad es que la Xunta hacer algo así me da la risa”. Madre de un niño, añade que entre los afectados ella es quizás de las que tiene menores trastornos porque vive en la casa de sus padres, “pero hay gente que ya compró los muebles, otras que tienen todo empaquetado y algunas que siguen pagándose el alquiler”.
Este es el caso de otra afectada que reconoce que “ahora mismo ya no se sabe cuáles son las razones de tanto retraso, porque también dicen que están arreglando los trasteros”. Ella todavía no había comenzado a comprar ningún mueble, pero menciona que sigue pagando el alquiler del piso en el que se encuentra, “un dinero que podría aplicarlo en la hipoteca”.
Aparte del retraso en la entrega de las viviendas –esta propietaria recuerda que el primer plazo fue en diciembre de 2007, luego marzo de este año- se queja de que se metió el gas por el medio de las viviendas, es decir, el tubo que sale de la caldera pasa por el pasillo hasta llegar a la cocina, “lo que me parece una barbaridad no por razones estéticas sino de seguridad, porque como haya una fuga de gas nadie se enterará, será la ‘muerte dulce’”, alerta. “Parece que al ser propietarios de una VPO es lo mismo que ser de segunda o tercera categoría”, critica.
Esta propietaria admite que no hizo ninguna llamada para la Xunta y que en el Concello contestan a los afectados que “esto es cosa de la Xunta, porque el Ayuntamiento lo único que hizo fue entregarles un terreno para edificar”.
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